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2 noviembre, 2021 por Helpi Mentoring

¿Cómo son las Empresas Familiares Mexicanas?

noviembre 2, 2021 10:00 am Published by

Cada vez que tú realizas una compra en la tienda de la esquina o acudes a la tortillería de toda la vida, estás participando en la consolidación de negocios familiares, esos que atiende Doña Juanita o Don Javier y que con el paso del tiempo se convertirán en el negocio de las próximas generaciones. Esas son las empresas familiares mexicanas.

Sin embargo, aún cuando son unidades económicas que mueven un porcentaje importante del flujo económico del país, difícilmente llegarán a constituirse en una empresa, incluso ni siquiera en una empresa familiar.  No es lo mismo tener un negocio personal, en donde prácticamente se es auto empleado, que administrar una empresa que provee de empleo a otras familias ajenas a la propia. La diferencia esencial se encuentra en la sistematización de todas y cada una de las áreas funcionales que permitan la respuesta estandarizada, constante y segura de las diferentes actividades.

El principio de la transformación

Las empresas familiares mexicanas las conforman personas, las empresas fueron creadas por personas, muchas de las actuales empresas de México y el mundo tuvieron como origen el impulso de un solo dueño, una persona que de manera incipiente eligió producir, comercializar o brindar un servicio con ciertas características para satisfacer una o varias necesidades de un grupo de personas.

Con el paso del tiempo, algunas cuantas de esas actividades comerciales y/o productivas, se convirtieron en empresas organizadas, sistematizadas y administradas por personas expertas, en algunos casos miembros de la propia familia, en otros casos, ajenos a los lazos familiares.

Michel Gerber habla ampliamente de esto en su libro El mito del emprendedor, de Ediciones Culturales Paidós, mostrando cómo a partir de una idea de negocio, los creadores de ésta asumen, de forma inmediata, todos los roles que se necesitan para que una empresa, que yo llamaría pseudoempresa, pueda funcionar: finanzas, mercadotecnia, ventas, planeación estratégica, operaciones, manejo de personal, lo cual deriva en resultados poco efectivos o en un desbalance en el crecimiento de la organización.

¿Qué es lo que debe hacerse? Si eres dueño de tu propia empresa y en ella está involucrada tu familia, es necesario hacer una pausa y observar cómo están organizados, identificar qué rol juega cada uno y analizar si las funciones están claramente delimitadas, pero por sobre todo verificar si realmente todos comparten la misma visión, el mismo objetivo empresarial y si dicho objetivo está en armonía con el objetivo personal de cada miembro de la empresa, porque al final del camino, aunque sean familia, cada integrante es en realidad un socio de la empresa.

Un retrato desenfocado

Cuando en la familia hay una celebración importante, es común que se tome una fotografía de todos los que acudieron. Ese retrato es el reflejo del momento que todos compartieron y a la larga será el referente para recordar el evento en sí mismo.

Qué tal que tomaran un retrato con los miembros de la familia que hoy están en tu empresa, ¿qué es lo que verías? ¿todos y cada uno estaría realmente alineados a alcanzar las mismas metas, los mismos objetivos?

La categoría de empresa familiar, a diferencia de un negocio familiar, se genera cuando existe un deseo de las generaciones de descendientes por dar continuidad a la empresa constituida por una o más personas integrantes de la misma familia y que para ello crean una estructura de toma de decisiones y establecimiento de objetivos.

Ahí está el primer reto, lograr que todos los miembros de la familia converjan en un mismo deseo, que compartan una visión y que establezcan el rumbo para alcanzar esa visión.  Es muy claro que dominará la perspectiva del patriarca, si es que aún vive, y que el resto se convierta en seguidores, algunos muy convencidos y otros quizá esperando que en algún momento se genere algún tipo de cambio.

Con la salvedad de que los lazos familiares pueden influenciar la toma de decisiones y el establecimiento de estrategias, lo cual puede resultar en un conjunto de desacuerdos que tienen como sello un componente emocional infranqueable.

He  aquí una advertencia: para que una empresa familiar pueda  funcionar y trascender, es fundamental que se generen espacios de comunicación en donde todos puedan expresar su expectativa personal con respecto a su participación dentro de la empresa y lo que desean lograr, para juntos poder construir una visión de lo que la empresa es y será y de cómo es que esa empresa contribuirá al logro individual. 

A eso llamamos compartir una visión.  En definitiva, sin comunicación, eso es imposible de lograr. 

¿Quién tiene los roles clave?

Otra de las características más comunes de las empresas familiares mexicanas es que los puestos clave como finanzas, ventas y operaciones, son ocupados por miembros de la familia, sean o no los más capacitados para ejecutar el rol que les corresponda. En muchas ocasiones esto sucede así porque se asume que esas actividades estratégicas, casi confidenciales, deben estar gestionadas por alguien de la familia para tener la certeza de que se cuidan los intereses propios, que todo queda en confianza.  Sin embargo, es una idea distorsionada del concepto confianza.

Si bien, un componente clave de la confianza es tener la certeza de que alguien actúa de manera honesta y orientada al cuidado mutuo, no hay que pasar por alto que la confianza también está relacionada con tener la certeza de que dicha actuación se ejecutará con base en una serie de conocimientos y experiencias que generarán buenos resultados.

Es incorrecto pensar que, por ser miembros de la misma familia, en automático serán lo suficientemente competentes para asumir un rol específico dentro de la estructura de la empresa.

Se comete el error de no haber definido un manual de puesto, con la descripción de actividades y diseño de un perfil de competencias profesionales y personales para después asignar al personal (sea o no miembro de la familia), en cambio lo que sucede es que un integrante de la familia es asignado a jugar un determinado rol y hasta después describir qué es lo que esa persona hace, sea o no lo más apropiado para que la empresa alcance su visión estratégica.

Claro que siempre estará la posibilidad de capacitar adecuadamente a un integrante de la familia para que pueda asumir un determinado rol, pero lamentablemente eso sucede con poca frecuencia.

A lo anterior se suma que en pocas ocasiones las empresas familiares tienen una estructura organizacional definida. Si bien cada uno asume un rol, en función de lo mejor que saben hacer o aquello que más les gusta ejecutar, rehúyen a la idea de crear un organigrama, esto sucede porque evitan establecer relaciones de jerarquía dentro de la empresa como si fuese un reflejo de relaciones de jerarquía familiar.

Empresas Familiares Mexicanas

Es en estos casos que la relación familia-trabajo está tan entrelazada, que les es difícil separar las relaciones de autoridad dentro y fuera de la empresa. Nuevamente la comunicación se presenta como una condición necesaria para generar acuerdos, pero además es muy importante mapear las relaciones entre los roles de los puestos (eliminando la noción de familia) que permitirán alcanzar las metas de la empresa.

Así pues, además de establecer una visión empresarial, es necesario dejar muy en claro la estructura organizacional. Una vez definido el organigrama, entonces establecer con precisión la descripción de cada puesto, para así consensar quién debe ejecutar qué rol, de acuerdo con sus capacidades.

Sistematizar para trascender

La permanencia de cualquier empresa, a lo largo del tiempo, tiene un secreto: sistematización de procesos. Esto se logra analizando cómo se llevan a cabo las actividades clave y convirtiéndolas en sistemas de trabajo a partir de la creación de procesos y manuales, que a su vez llevará al diseño de registros, formatos, documentos, protocolos, etc..

Este principio de orden, por supuesto que debe aplicarse a las empresas familiares, de hecho, ese es un legado mucho más importante que dejar unas finanzas sanas o una cartera de clientes sólida. La sistematización de procesos permitirá que quien quiera que ocupe una posición, ya sea operativa o directiva, ejecute las acciones necesarias para brindar a los clientes un producto/servicio estandarizado y alineado a lo que la empresa les ha prometido.  De igual manera, generan una cultura de trabajo orientada a cumplir objetivos específicos.

La realidad es que muchas empresas familiares mexicanas tienen procesos, es cierto, pero esos procesos están guardados en la mente de las personas que los ejecutan y pocas veces están siendo comunicados al resto de los integrantes, provocando que cuando alguien se ausenta todo pareciera volverse un caos. Esto es como ponerse un grillete, cual condenados de por vida, que les impide alejarse de la empresa, provocando desgaste e incluso problemas que trascienden hasta los lazos familiares.

Si tú tienes una empresa familiar, cuida que la empresa no dependa al 100% de ti, tanto en la toma de decisiones como en la operación, de lo contrario, cuando tu ya no estés tu empresa podría dejar de ser productiva o incluso desaparecer.

Si tu intención es dejar como legado tu empresa a las generaciones por venir, más a allá de hacerlos “tus empleados”, conviértelos en tus socios haciendo tres cosas fundamentales: compartan un objetivo estratégico empresarial; diseñen un organigrama con roles bien definidos y desarrollen sistemas de trabajo que puedan compartirse entre ustedes y con sus colaboradores. De esta manera las empresas familiares mexicanas seguirán teniendo éxito.

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